La experiencia de nuestro hijo con la terapia con células madre para el autismo en la Ciudad de México - La historia de la familia Valleja

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Stem Cell Therapy for Autism in Mexico City, Mexico - The Valleja Family Story of Hope

Terapia con células madre para el autismo en la Ciudad de México

Nombre del paciente: Los hermanos Valleja
Narradora de la historia La madre de Valleja
Tratamiento: Terapia con células madre para el trastorno del espectro autista (TEA)
Destino del tratamiento: Ciudad de México, México
Clínica asociada: Clínica Mexstemcells

Nuestra tormenta diaria: La vida antes de encontrar la esperanza

Antes de nuestro viaje a México, nuestra casa parecía estar en medio de una tormenta constante e impredecible. Con dos hermosos niños de tres y cinco años, ambos diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA), cada día era una batalla. El silencio era ensordecedor, pero la casa nunca estaba en silencio. Mis hijos, mis preciosos niños, estaban atrapados en sus propios mundos, y sentía que los perdía un poco más cada día. Eran increíblemente hiperactivos, yendo de un rincón a otro, incapaces de tranquilizar sus cuerpos ni sus mentes. Dormir era un lujo que no podíamos permitirnos; sus noches eran tan inquietas como sus días, dejándonos a todos exhaustos y emocionalmente desgastados.

La comunicación era nuestra mayor decepción. Su vocabulario era muy limitado para su edad, y las instrucciones sencillas parecían obstáculos insalvables. Una simple petición de "ponerse los zapatos" solía provocar una crisis nerviosa. Su capacidad de atención era fugaz, duraba solo unos segundos antes de perder el foco. Esto convertía todo, desde la hora de comer hasta el juego, en un desafío inmenso. Nos sentíamos aislados, viendo a otras familias disfrutar de momentos sencillos que estaban completamente fuera de nuestro alcance. Llorábamos la vida que habíamos imaginado mientras intentábamos navegar por la caótica realidad en la que vivíamos.

Un rayo de esperanza: Por qué elegimos el turismo médico para el tratamiento del autismo en México

Pasamos años lidiando con listas de espera, terapias con resultados mínimos y la abrumadora sensación de que se nos agotaba el tiempo y las opciones. El sistema de salud en casa parecía un laberinto sin salida. Invertimos nuestros ahorros en programas que prometían progreso, pero que ofrecían muy poco. La esperanza empezaba a parecer un lujo inútil. Fue durante una sesión de investigación nocturna, impulsada por la desesperación y el café, que me topé por primera vez con el concepto de la terapia con células madre para el autismo. Cuanto más leía, más se encendía una pequeña chispa de esperanza.

La idea de viajar al extranjero para recibir tratamiento médico, especialmente a México, me aterraba al principio. Se escuchan historias, y el miedo a lo desconocido es muy fuerte. Pero a medida que investigaba sobre "atención médica asequible en el extranjero" y leía innumerables historias de pacientes, mi miedo se convirtió poco a poco en determinación. Encontramos la Clínica Mexstemcells y, por primera vez, nos sentimos atendidos. No solo hablaron sobre el manejo de los síntomas, sino también sobre la curación y el potencial. Tuvimos una larga videoconsulta con su equipo médico, quienes respondieron a cada una de nuestras preguntas con paciencia y empatía. El costo fue una fracción de lo que habríamos pagado en Estados Unidos, lo que hizo que lo imposible de repente pareciera posible.

Nos ahogábamos en un mar de 'no' y 'listas de espera'. La idea de viajar a México para recibir tratamiento era aterradora, pero la idea de no hacer nada era aún más aterradora. Teníamos que dar ese paso por nuestros hijos.

Nuestra primera visita a Mexstemcells: El momento que lo cambió todo

Nunca olvidaré nuestro primer día en la Clínica Mexstemcells en la Ciudad de México . El viaje en sí fue estresante, y los niños estaban completamente abrumados por el nuevo entorno. La tormenta en la que vivíamos a diario estalló justo allí, en la recepción. En un torbellino de sobreestimulación e hiperactividad, uno de mis hijos se estrelló contra un panel transparente y oímos un crujido espantoso. Estaba mortificada, con la cara roja de vergüenza, esperando frustración o enojo por parte del personal. En cambio, nos recibió una ola de calma y compasión. Una enfermera se acercó de inmediato, no para regañar, sino para guiar con delicadeza a mi hijo a un espacio más tranquilo y ofrecerle un juguete. Ese momento me dijo todo lo que necesitaba saber: estábamos en el lugar correcto.

Esto fue mucho más que una simple intervención clínica. Los médicos y el personal vieron nuestro agotamiento y desesperación, pero aún más importante, vieron a los hermosos niños tras el diagnóstico. Nos hablaron con amabilidad y respeto, explicándonos el proceso del implante de células madre de una manera que pudiéramos entender. Crearon un ambiente de apoyo no solo para los niños, sino también para nosotros como padres. Ese caos inicial, que habría sido una pesadilla en otro lugar, se convirtió en el momento en que nuestra familia realmente comenzó a sanar.

Viendo la luz: Los primeros cambios notables en nuestro hijo mayor

Inicialmente decidimos comenzar el tratamiento solo con nuestro hijo de cinco años. Parecía una apuesta más segura, una forma de tantear el terreno. Recibió sus primeras sesiones de implantes de células madre, y contuvimos la respiración, rezando por un milagro, pero intentando controlar nuestras expectativas. Los cambios no fueron instantáneos, pero en pocas semanas, la tormenta que lo aquejaba comenzó a calmarse. La energía constante y frenética empezó a disiparse. Empezó a permanecer sentado quieto durante más de un minuto seguido. Empezó a seguir instrucciones sencillas de un solo paso sin desmoronarse. Era como si la niebla en su mente comenzara a disiparse poco a poco.

Entonces llegó el momento que me hizo caer de rodillas de gratitud. Estábamos en nuestro apartamento temporal en la Ciudad de México, y él miraba un libro ilustrado. Señaló la imagen de un perro y, con total claridad, dijo "perrito". Una palabra nueva. Una palabra que nunca había dicho. Poco después, me miró directamente a los ojos y dijo: "Mamá". Las lágrimas me corrían por la cara. No eran solo palabras; eran puentes. Eran la prueba de que mi hijo seguía ahí dentro y, por primera vez, encontraba la manera de salir a nuestro encuentro. Las mejoras en su comunicación e interacción social eran innegables.

Recuerdo el día que me miró a los ojos y me dijo: «Mamá». Fue solo una palabra, pero para mí fue una sinfonía. Por primera vez, sentí que realmente conectaba con mi hijo.

Un segundo salto de fe: iniciar el tratamiento para nuestro hijo menor

Al ver el increíble progreso de nuestro hijo mayor, no nos cupo ninguna duda. Sabíamos que debíamos darle a nuestro hijo de tres años la misma oportunidad. Inmediatamente le programamos su propio tratamiento con células madre. Ya no teníamos miedo; nos invadía una esperanza inquebrantable. Y al igual que su hermano mayor, empezó a florecer. Su hiperactividad disminuyó y sus patrones de sueño mejoraron drásticamente. Por primera vez, dormía toda la noche, lo que significó que toda nuestra familia por fin podía descansar y sanar.

Pronto, su pequeña personalidad empezó a brillar entre las nubes del autismo. Empezó a hacer contacto visual con más regularidad. Empezó a balbucear, luego a formar palabras y luego a unirlas en frases cortas. Empezó a jugar, no solo junto a su hermano, sino con él. Verlos interactuar, compartir un juguete o reírse de la misma tontería, era un sueño que había dejado atrás hacía tiempo. Esta terapia con células madre para el autismo en la Ciudad de México, México, no solo estaba funcionando para uno de nuestros hijos; estaba transformando a toda nuestra familia.

El equipo de Mexstemcells no solo trató a nuestros hijos, sino a toda nuestra familia. Nos brindaron orientación, apoyo y, lo más importante, nos escucharon. Colaboramos en la recuperación de nuestros hijos.

Nuestra nueva normalidad: un futuro lleno de conexión y alegría

Hoy, nuestro hogar es un mundo diferente. La tormenta constante ha pasado, reemplazada por el hermoso y tranquilo ritmo de la vida familiar. Claro que aún existen desafíos —el autismo es parte de nuestro camino—, pero ahora tenemos las herramientas y la conexión para superarlos juntos. Los niños están más felices y más centrados. Pueden expresar sus necesidades y sentimientos. Pueden aprender. Asisten a una escuela donde prosperan, participando en actividades que antes creíamos imposibles.

Los momentos de tranquilidad son lo que más atesoro. Sentarme en el sofá leyendo un libro juntos. Oírles reír desde la otra habitación. La magia sencilla y cotidiana que otras familias dan por sentada es nuestra plegaria respondida. Este viaje ha sido más que un simple tratamiento médico; se ha tratado de recuperar a nuestra familia. La terapia con células madre les dio voz a nuestros hijos y, al hacerlo, nos devolvió nuestro futuro.

Nuestro hogar ya no es un lugar de caos constante. Está lleno de risas, de conversaciones, de los hermosos y sencillos sonidos de la infancia. Es una vida con la que solo había soñado.

Nuestro mensaje a otras familias: No pierdan la esperanza

A cualquier padre o madre que lea esto, que esté viviendo en medio de esa tormenta de incertidumbre y agotamiento, por favor, escúchame: no estás solo/a, y hay esperanza. El miedo que sientes al dar un paso hacia lo desconocido es real, pero el potencial de un futuro mejor para tu hijo/a es aún más real. No tengas miedo de explorar todas las opciones. No tengas miedo de buscar respuestas más allá de tus límites.

Nuestra experiencia con la Clínica Mexstemcells fue realmente transformadora. Nos brindaron más que un simple procedimiento médico; nos brindaron compañerismo, compasión y una renovada esperanza. Si nuestra historia te identifica, te animo a contactarlos. Da el primer paso. Podría ser el comienzo de un nuevo y hermoso capítulo para tu familia, como lo fue para la nuestra.

Botón de contacto

  • Translations: EN ES AR DE
  • Ubicación: Thiers 42, 11590, Mexico City, Mexico
  • Descripción general: La Clínica MexStemCells, con sede en la Ciudad de México, cuenta con más de 10 años de experiencia brindando terapia con células madre de alta calidad. MexStemCells se encuentra entre las 10 mejores clínicas de México en el campo de las células madre.